Empacó sus ganas de quedarse, su condición de transformarse en el hombre que soñó y no ha logrado. Dijo adiós con una mueca disfrazada de sonrisa y le suplicó a su Dios crucificado en la repisa el resguardo de los suyos y perforó la frontera como pudo.
Así escribe Ricardo Arjona en una de sus canciones más simbólicas y significativas sobre los miles de inmigrantes que hemos hecho de este país nuestra nación. Donde el amigo cercano toma el nombre de hermano y donde la navidad se celebra con “familia” postiza. Llegamos anhelando un espacio temporal y miles de nosotros terminamos echando raíces en un país del cual se dicen infinidad de cosas, pero que a su vez a sido generoso y a acobijado a millones de personas de todas partes.
Entré hace unos años a este país con un inglés bastante pobre pero con una necesidad de sobrevivir grande. Recuerdo que a la segunda semana dijo el amigo con el que vivía: Si no consigues trabajo pronto te llevare al “gallinero”. A todo esto no tenía la menor idea que era eso y dónde quedaba. Luego me entero que el famoso gallinero era el lugar donde los inmigrantes se paran en las calles a esperar que alguien los levante para realizar un trabajo cualquiera y así poder “salvar el día” en otras palabras, poder sacar algo de plata para poder pagar los gastos y ver si queda algo para mandar a los que se quedaron en nuestros países. Recuerdo como si fuera ayer que sentí un miedo y una pena… por supuesto que tenía necesidad, pero nunca me había visto en dicha situación y como es normal… a lo nuevo se le tiene un poco de temor (o tal vez mucho).
Llegó el lunes por la mañana, y el momento que tanto había deseado que no llegara toco a la puerta, mi amigo se levantó para irse a trabajar y me miraba con una cara que decía: No quiero que pase esta semana y no encuentres trabajo. Recuerdo que me levante temprano y en vez de irme al “gallinero” me fui a buscar un trabajo en el cual no tuviera que esperar a que alguien me ofreciera como “salvar el día” si no que me pagaran un sueldo o me pagaran por hora. Caminé varias cuadras y a base de preguntar donde podría encontrar un lugar para trabajar, se presentó la primera oportunidad en una compañía pequeña donde había una señora en recepción que me pregunto a una velocidad de veinte mil palabras por segundo: ¿Que deseaba? ¿Que quería? ¿Que necesitaba? ¿A quien buscaba?, y ¿Porqué diablos me aparecía sin previo aviso? (la verdad yo no hablaba inglés y la señora no sabía por supuesto.) Vio que tartamudee hasta que logre decir “I need a job”. Mi acento marcado y mi facha de inmigrante recién bajado del avión (o recién salido del río) dieron evidencia que mi origen era lejos de ahí. La señora volvió a hablar “(*&^%$#@!!@#$%^&*()_+_)(*&^%$#@”… y yo quería salir corriendo y decirle olvídelo señora, no vengo a buscar a nadie, no necesito nada, no deseo nada, y me vale si no hice cita previa pero en cambio me quede ahí… asumiendo y tratando de descifrar los insultos que esta señora me hacía ( las cuales no eran mas que unas cuantas palabras que yo no entendía )
Tras varios intentos en esta búsqueda sin fin, en una reparadora de autos me dijeron que había otra compañía a una cuadra que estaba agarrando gente para trabajar. Sin pensarlo dos veces fui y pensé que el paraíso había llegado, dos latinos de piel oscura, pelo negro, bigote, chaparritos y gorditos, que usaban pantalón azul oscuro y una camisa blanca a rayas fueron los que encontré en la entrada y les pregunte de una en español. “Ando en busca de trabajo y según me dijeron aquí están contratando gente.” Uno de ellos dijo:” Así es primo, ahorita tenemos mucho jale.” – Me quede pensando… jale?… solo dije: “aja!” puede hablar con el dueño para ver que hay… “bueno esta bien” dije. Llegó un señor americano y se presentó conmigo y dijo: “Hi, I am Joe.” Y empezó a hablar solo inglés, que por suerte me traducía uno de los gorditos. Empezó una entrevista semi formal, él apoyado sobre una mesa, yo parado frente a él y mi famoso gordito frente a ambos. “Dice Joe que si sabes de mantenimiento, o de pintura, o un poco de carpintería.” Le dije: “de mantenimiento poco y de carpintería y pintura si puedo” (aparecieron unos globitos de pensamiento sobre mi cabeza y recordé que pinte la casa de mi mamá y jugaba con un serrucho viejo y un martillo)… “Ok, dice que regreses el jueves a las 4:30 pm para que llenes tu aplicación”… “aplicación?”… (En mi país le llamamos solicitud de empleo), pregunté “¿Que es eso?” “Es un papel en el cual pondrás tu información…”bla bla bla
Regresé al apartamento donde vivía muy optimista por los cinco dólares con quince centavos que me ofrecieron y un empleo que me garantizaba muchas horas de trabajo. De eso al “gallinero”…pues ¿Mejor eso no?
Son mas de 11 millones de inmigrantes según la información y los datos que se escuchan en todas partes, 11 millones de personas que no regresarán a sus países con las manos vacías, 11 millones que han visto una luz de esperanza, lejos de el estancamiento rastrero de nuestra América latina y de muchos otros países. 11 millones que se levantan día a día a ganarse la vida, a realizar las labores que otros no harán, y que además son mal pagados; 11 millones que pueden trabajar siete días a la semana 12 horas diarias y el lunes se presentan nuevamente con una sonrisa, 11 millones que uno por uno tienen una historia que contar y lágrimas que secar. Hacen el trabajo con ganas y con empeño. Aún así se les sigue tratando muchas veces como inmigrantes de tercera, y ni siquiera un ID les quieren dar.
Yo soy parte de esos 11 millones, soy parte de los que dejaron su país y venimos a abrir brecha a esta nación con diferentes costumbres, idioma, comida, organización, y sistema político. Lejos de nuestros tacos, pupusas, tostones, baleadas, arroz con habichuelas, plátano verde, arepas y más. Aquí se extraña al vecino, al amigo de la escuela, extrañamos ir a ver un partidito de futbol, extrañamos las tortillas y el pan francés recién salido del horno, es más, me atrevo a decir que hasta extrañamos toda cantidad de escándalos que solo en nuestros países se dan. Con todo y eso lo que queremos es levantarnos cada mañana e ir a trabajar honradamente y traer el pan a nuestra casa, no queremos que nos traten como personas de segunda o tercera, queremos que nos traten con respeto, no venimos a exigir ni a arrodillarnos para que nos den una limosna, venimos a buscar lo que muchos no encontramos en nuestros países.
Repito que todos tenemos una historia que contar, todos tenemos razones para llorar y para reír, para quedarnos y para soñar con regresar, disfrutar de la ciudad aquí y no olvidar el olor de nuestras campiñas allá… Admirar los grandes edificios y perder nuestra vista frente a nuestros volcanes, ríos, y lagos.
Pero no todo es sentimiento, que nos sobaremos la espalda siempre y nos diremos lo bueno que somos, tenemos un gran compromiso mas importante que luchar por unos papeles y por nuestros derechos. Tenemos que empezar a trabajar en nuestro propio jardín, debemos dejar de lloriquear y de echarle la culpa a los demás, pensando que nuestra desgracia y todo lo malo que nos sucede es porque los otros no nos comprenden o ayudan. Dejemos nuestro nacionalismo avinagrado y conservado en estructuras atrasadas que no nos han sacado del mismo lugar del que empezamos.
No tenemos que ir en pos de una línea de pensamiento impuesta por otros, ni querer quedarnos siempre en el anonimato y en el silencio perpetuo de los sin voz. O se robustece o se quiebra, o nos sentamos a llorar y a lamernos las heridas o nos preparamos para el futuro. Es cierto y es real que es difícil empezar y reinventarnos, pero si no lo hacemos estaremos destinados a no romper los ciclos de los cuales muchos huimos. Nacer ignorantes y no saber de nuestro paso por estas tierras, nacer pobre y morir iguales, crecer quejándonos y envejecer esperando que el seguro social nos proteja de viejos.
Hay mucho que hacer y mucho que aprender, veamos los buenos ejemplos de desarrollo, dinamismo y control, quienes somos y quienes queremos llegar a ser. Está de más salir a las calles para que vean que somos ya muchos, esta demás el lamentarnos que los americanos no nos quieren porque somos muy diferentes a ellos, no basta con gritar que unidos no seremos vencidos, ni tampoco ayudara que mal gastemos fuerzas en causas perdidas. Nos quejamos que no nos dejan hablar en español…entonces ¿Porqué no aprender inglés?; nos quejamos que no ganamos lo suficiente…entonces ¿Porqué no ir a la escuela y prepararnos?
Tenemos que hacer algo… si no soy yo ¿Quien? Si no es aquí ¿Entonces donde? Si no es ahora ¿Cuándo? Y si no es de esta manera ¿Entonces cómo?
Dejemos las consolaciones y asumamos el dolor, mientras duele… duele y nada lo cambiara, luego lo natural es que pase y la vida se empiece a soltar, empieza a fluir como agua de rio y llega el momento de dejar nuestras viejas, heredadas y nocivas costumbres por las buenas y las nuevas.
Hasta aquí con la Krónika de hoy.

is accepting 



Que sorpresa encontrarte acá soy Bam-Bam, me alegra seguí siempre con la frente en alto ,Dios tarda pero no olvida ,verás como te sonríe la vida , siempre agarrado de El , es difícil pero como tú dices no hay que vivir lamentandote porque a mí? (porque nací pobre?, porque sufro tanto en la vida?, inclusive hasta quejarse del país donde nací) pero tenés que tener tu espíritu emprendedor y luchar hasta conseguir tus metas eso le da sabor a tu vida. Saludos,
Jaime
Douglas, al final de tu crónica estás hablando – en general – de reingeniería y eso me gusta. Te felicito por tu aporte.
Saludos desde El Salvador.
Que bueno que este fue publicado, pero ojala que tambien sea publicado en otros lados porque esta pagina de internet esta disenada para estudiantes y creo que ellos lla realizaron lo que les estas pidiendo. Estudiar y mejorarse.
Gracias por tu comentario. Yo tambien espero que pueda ser publicado en otros sitios.
DC